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Objetivo: que sigamos fumando

NotaPublicado: 07 Ago 2016, 11:30
por Asíndeton
POLEMICA

Objetivo: que sigamos fumando

Un libro revela cómo la industria del pitillo ha recurrido desde intentos de soborno hasta campañas de desprestigio contra personalidades antitabaco

https://www.google.com/url?rct=j&sa=t&u ... qB1-pK9UbQ

07/08/2016

Lo sabemos, hace tiempo que lo sabemos. Y, por si hubiera duda, las cajetillas lo proclaman con grandes letras desde hace años: "Fumar mata". Sin embargo, y a pesar de que el número de consumidores de tabaco se ha reducido en un millón en la última década, cada año fallecen por su culpa unas 60.000 personas. El 24% de los mayores de 15 años aún fuma, más de 7 millones de españoles en total. Y cada día, 325 chavales con una edad media de unos 13 años se inician en este país en el pitillo.

Aunque el tabaquismo ha causado a nivel mundial más muertes que todas las guerras juntas, dejando según organizaciones internacionales una montaña de mil millones de cadáveres; a pesar de que cada año acaba con entre cinco y seis millones de personas en todo el mundo (en 2030 serán 10 millones, calcula la Organización Mundial de la Salud), si bien es más mortífero que el sida, el alcohol, las drogas ilegales, los accidentes de tráfico y los homicidios juntos y no obstante los científicos advierten que cada cigarro acorta en 5,5 minutos la vida de quien lo fuma, muchos siguen dándole al pitillo.

¿Por qué?

Fumar, defienden muchos de los que lo hacen, es una decisión personalísima, un inalienable derecho individual. Pero, más allá de eso, hay una incuestionable realidad: fumar es un suculento negocio para la industria tabaquera, que no duda en echar mano de todos los mecanismos a su alcance para, al margen de cualquier consideración sanitaria, conseguir que fume el mayor número posible de personas y lograr así el máximo beneficio.

Los tejemanejes de las tabaqueras para hacer dinero con una sustancia que se sabe que es mortífera son múltiples y variados. Durante años, y hasta mediados de la década de los 90, las multinacionales del tabaco no tuvieron reparos en desplegar una política de engaño y manipulación basada fundamentalmente en negar lo que ya era una evidencia: que fumar era adictivo y mataba. Los macrojuicios en Estados Unidos contra la industria tabaquera pusieron a ésta contra las cuerdas y la obligaron a poner fin a esa patraña. Pero hay otros métodos... Desde el lobby a los intentos de sobornos, pasando por la elaboración de listas negras de periodistas, la puesta en marcha de campañas de desprestigio contra destacadas personalidades antitabaco o añadir a los pitillos más de 500 sustancias para hacerlos precisamente más adictivos.

Nuevos mercados
De todas esas maniobras de las multinacionales de la nicotina para que sigamos fumando se ocupa Licencia para matar, un libro exhaustivo escrito por el periodista Carlos Escolà tras 15 largos años estudiando este escabroso asunto.

En Occidente, está claro, fumar está en declive. Un estudio calcula de hecho que de seguir la tendencia, en 2050 en el Reino Unido no quedará un solo fumador. Para hacer frente a eso, los reyes del tabaco tratan por un lado de colonizar nuevos mercados, fundamentalmente en países del este y en África. Pero también se resisten a que en España y otros países europeos deje de haber fumadores, así que tratan de asegurarse un recambio generacional.

"Haz fumadores tan jóvenes como sea posible" ha sido durante años el lema de las compañías tabaqueras, porque cuanto antes empieza uno a fumar más ganancias hay. "La industria necesita cada día 450 nuevos fumadores para mantener su mercado", en palabras de Teresa Salvador Llivina, miembro del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo. En España no les va mal: cada día empiezan a fumar 325 chavales con una edad media de unos 13 años.

Antes era relativamente fácil. Para que los adolescentes se sintieran atraídos hacia el tabaco la industria insertaba publicidad en revistas dirigidas a jóvenes como Nuevo Vale o Superpop. El problema es que desde 2005 en España está prohibido hacer publicidad de cigarrillos.

Sin embargo, en la televisión y en el cine se sigue viendo a muchos personajes con un cigarro en la mano. Se trata de una estrategia que no tiene nada de nuevo. "Creemos que las más impactantes y positivas de las imágenes de los cigarrillos y del fumar han sido creadas por el cine y la televisión", sentenciaba Philip Morris ya allá por 1989. "El cine y sus celebridades tienen mucha mayor influencia en los consumidores que un anuncio estático". De hecho, cuando el cine español vivió un boom internacional de la mano de directores como Fernando Trueba, Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar o de actores como Antonio Banderas, la industria rápidamente se interesó por ellos. Y aunque no hay pruebas de que hicieran fumar a actores españoles en películas a golpe de talonario, sí que existen sospechas.

"El cine y la televisión son la última gran frontera del tabaco", asegura Escolà. "Sigue habiendo muchos actores y actrices fumando en la pantalla, y eso es un gran reclamo para los adolescentes. Hay series como Mad Men exageradamente tabaquistas", denuncia.

Y están también los cientos de aditivos que las compañías añaden al tabaco y que ascienden al menos a 599 sustancias, según desvelaron varios de los 30 millones de documentos desclasificados en los juicios en EEUU. Las propias tabaqueras admiten con fatiga que más de cien de esos aditivos tienen efectos farmacológicos que aumentan el poder adictivo, como el amoniaco, introducido por Marlboro. Pero hay también otras sustancias broncodilatadoras que llevan la nicotina con más facilidad a los alveolos y que hacen que los jóvenes se enganchen con mayor facilidad.

"Por supuesto todos esos productos son para hacer más adictivo el tabaco. Le echan vainilla, cacao, polonio, cianuro... de todo. Hay toda una ingeniería científica detrás del cigarrillo para hacerlo más adictivo", dictamina Escolà.

Aunque, en realidad, nadie sabe qué llevan los cigarrillos. Desde 2002 la ley obliga a los fabricantes a presentar anualmente ante el Ministerio de Sanidad una lista con todos los ingredientes de sus cigarros. Y, a su vez, la administración está obligada a informar de esos ingredientes a los consumidores sin desvelar "productos específicos que constituyan un secreto comercial". Pero Sanidad se ha negado siempre a facilitar dichos datos, incluso cuando le ha sido requerida por los tribunales en alguno de los más de 30 pleitos por tabaquismo que se han admitido a trámite en España, y que casualmente siempre ha ganado la industria del pitillo.

"No sabemos lo que nos dan. El único producto de consumo que no especifica sus ingredientes y que no tiene fecha de caducidad es el tabaco", afirma Carlos Escolà.


Relaciones a golpe de talonario

En España el grueso del tabaco que se consumía en los 70 era negro (menos adictivo) y las plantas que crecían en el país tenían un contenido bastante bajo en nicotina. En 1984, la industria del tabaco no sólo fomentó el consumo de rubio sino que, aplicando nuevos fertilizantes y cambios en el riego y el secado de la planta, logró un tabaco más adictivo. A partir de ahí, según revela el libro «Licencia para matar», trató de influir en los partidos y la opinión pública para evitar restricciones o retrasarlas al máximo. Las multinacionales comenzaron así a hacer relaciones públicas a golpe de talonario. El Tribunal de Cuentas revelo por ejemplo que entre 2009 y 2013 Unió Democrática de Catalunya recibió 15.000 euros de Philip Morris. Y también hay sospechas de presuntos intentos de soborno a miembros del Comité Nacional de Prevención del tabaquismo (CNPT).

No sólo eso. La industria admite haber hecho "listas de periodistas a favor y en contra del tabaco". Philip Morris, sin ir más lejos, encargó en 1992 a la empresa de comunicación Burson-Martsteller un estudio para planificar su estrategia comercial en España. El objetivo era "crear un clima social donde el fumar esté bien aposentado, aunque contradiga las cuestiones de salud" y, para ello, recomendaba "presionar a funcionarios" e influir sobre los medios.

Nota: Esto lo añado por mi cuenta, fuera de la noticia. Un enlace al libro LICENCIA PARA MATAR: http://www.casadellibro.com/libro-licen ... 77/2985915

Re: Objetivo: que sigamos fumando

NotaPublicado: 12 Ago 2016, 05:29
por Edglaf
Asíndeton escribió:POLEMICA
Fumar, defienden muchos de los que lo hacen, es una decisión personalísima, un inalienable derecho individual.


Y no sólo los que lo defienden dicen eso, si no tambien el estado al completo, incluyendo el poder judicial. De hecho, según la Audiencia Nacional, fumar es un "acto libérrimo" :lol:

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/sociedad/audiencia-nacional-exonera-estado-males-tabaco_445463.html

Re: Objetivo: que sigamos fumando

NotaPublicado: 18 Ago 2016, 12:03
por Asíndeton
Edglaf escribió:Y no sólo los que lo defienden dicen eso, si no tambien el estado al completo, incluyendo el poder judicial. De hecho, según la Audiencia Nacional, fumar es un "acto libérrimo" :lol:

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/sociedad/audiencia-nacional-exonera-estado-males-tabaco_445463.html

Efectivamente. La magistrada de la Audiencia Nacional que dictó sentencia en 2008 fue María Asunción Calvo Tambo. Y esa noticia también se publicó en este foro:

"AN sentencia que tabaco provoca cáncer pero exime al estado" : viewtopic.php?f=7&t=3144#p13184