Nuevo libro sobre fumadores

Temática general sobre el tabaco y el fumador pasivo.

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Nuevo libro sobre fumadores

Notapor tito » 29 Nov 2011, 22:27

http://www.lavanguardia.com/vida/201111 ... rdugo.html

Un fumador no es jamás una víctima, es un verdugo

Asegura que probó su primer cigarrillo con ocho años, y lo hizo con la ilusión de un niño al que le gusta descubrir cosas nuevas. Fue el primero, y el último y todavía hoy recuerda ese “sabor a cólera y humo insoportable” que finalmente no le han acompañado a lo largo de su vida. Malditos fumadores es el primer libro de Carlos Blue García, una recopilación desde el humor, la ironía y la crónica social, que pretende ser un manual para educar o reeducar a los fumadores obstinados, “aquellos que con la ley o sin ella no quieren convivir con los demás sino que ponen por encima de los derechos de los otros su propio derecho”. El filólogo cree que el final del tabaquismo es una utopía y radiografía al fumador del siglo XXI como una persona egoísta, que se auto engaña poniendo en riesgo permanente su salud y la de los demás. Y es que el autor cree que “a la vida le puedes poner muchas cosas, pero nunca colorantes ni conservantes, y mucho menos química”. Los beneficios derivados de la venta del libro irán a parar a una asociación de carácter solidario.

-Ha titulado su libro de forma tan directa como contundente, Malditos fumadores. Juguemos un poco, ¿sinónimos de malditos?
-A pesar de que todo el mundo lo considera un insulto, especialmente los compradores del libro o los amigos que se sienten ofendidos porque les digas malditos en la portada, en realidad maldito es cualquier cosa perversa, de malas costumbres, una persona que tiene vicios. No es insulto, es una actitud frente a la vida.

-Si lo fuera estaría usted insultando a más de un 30% de la población española…
-Yo diría un 50% porque no podemos contar ni a los niños ni a los mayores que no tienen acceso. Es más de un 30%, las estadísticas están para engañar, como siempre. (Ríe).

-¿Todos los fumadores son malditos?
-No, no todos son malditos pero hay muy poquitos que se salven. El tabaco es una arma muy peligrosa, no solo por el humo o por el cáncer que tiene implícito, sino porque va asociado a una colilla, a una manera de entender la vida que te nubla la vista y no deja mirar a tu alrededor. Una persona fumadora empedernida se siente cómoda con el pitillo, pero al necesitarlo lo que hace es invadir el terreno de los demás.

-Deje que peque de inocente. ¿Empezamos a fumar porque nos gusta o es simplemente una postura social?
-Es cool, chic, glamuroso, cualquiera de estos adjetivos es lo que te hace empezar. Es la única manera de entender que incorpores a tu vida una cosa que sabe fatal, que incluso dicen que es mala y te la prohíben los médicos. Es un tema social. El cine, por ejemplo, también lo ha incluido como publicidad encubierta.

-¿Cómo radiografiaríamos al fumador del siglo XXI? ¿Ha evolucionado mucho?
-Ha degenerado mucho. Primero porque ya se concibe como algo normal, a pesar de las últimas leyes, hasta ahora el diferente, el raro, es el que no fuma, el que no bebe, el que no tiene vicios. Hay que estar en esa posición social para ser alguien. Estamos invadidos, el fumador solo está a gusto si enciende un pitillo detrás de otro.

-¿La ley antitabaco ha servido de algo?
-La primera fue un parche, una cosa muy rara. Empezó a dividir los locales por metros cuadrados, por cristales y mamparas. Dividirlo entre fumadores y no fumadores era una posibilidad y un riesgo como el que hemos tenido. Los que buscábamos un lugar donde no se fumase no lo encontrábamos. Estuve hace poco en un viaje de negocios en Valladolid y era imposible encontrar una cafetería sin humo, imposible. Vino la segunda ley, la radical, porque la primera no sirvió para nada y entonces sí que se separó. Había una fórmula muy sencilla, que era, en los lugares de fumadores prohibir la entrada a menores de 18 años. Si pones un restaurante de fumadores y otro de no fumadores, los padres que fuman llevan a sus hijos al de fumadores, y ese es el problema.

-Usted es muy crítico en el libro con los padres que fuman delante de sus hijos. Llega a decir que esa actitud es “como no quererlos”, algo que le ha costado más de una reprimenda. ¿Cuál cree que tendría que ser la política educativa de los padres ante sus hijos, muchos de ellos futuros fumadores?
-Si prohíbes, consigues justo el efecto contrario, esto está claro. Ahora ya tenemos una buena fórmula, y es que la ley incide en que fumar es algo negativo. Sí que encontraremos al que se sobrepone a la ley e intenta pasarla generando el efecto contrario, pero estamos diciéndoles a los más pequeños y a los que estamos educando, que fumar es negativo. Caerán igual, porque evidentemente luego estará el componente social, pero estamos creando un buen marco. En Nueva York, por ejemplo, su alcalde Michael Bloomberg aplicó una política muy restrictiva y ves que por la calle solo fuman los turistas, o son muy pocos en comparación con lo que ves en España. Tienen asumido que no es bueno, o socialmente no es correcto. Pienso que al final eso pasará también aquí.

-No olvidemos que detrás de una ley hay unas cifras trágicas y todavía muy elevadas. ¿Estas cifras nos han concienciado?
-No, están en cada cajetilla y sin embargo da igual el mensaje que pongas o la fotografía, el fumador tiene una excusa muy buena que es ese “de algo hay que morir”. Y pienso que eligen morir disfrutando. Como los chavales que se van el fin de semana y dicen que se lo tienen que pasar bien. Y eso pasa por beber dos litros de alcohol y acabar tirados en el sofá y vomitando. ¿Eso es diversión? Eso lo da la madurez o el concienciar a una sociedad.

-Usted habla de suicidio voluntario, o de homicidio, en el caso de los fumadores pasivos…
-Sí, pero insisto, con la excusa del “de algo hay que morir”, uno tiene carta blanca para hacer lo que quiera. Sabes que a 160 o a 180 km/h por la autopista tienes muchas posibilidades de que la ostia sea mortal, y sin embargo mucha gente asume el riesgo, y es más, creen que en el riesgo está la pasión y la diversión y se la juegan. Y en el tabaco pasa lo mismo, la diferencia es que no es un riesgo que se perciba el día siguiente. Nos gusta engañarnos, ponernos excusas y buscar referentes de gente que fuma mucho y no tiene nada.

-¿Los no fumadores han recuperado derechos con la ley antitabaco?
-Por lo menos hemos recuperado espacio vital. Voy a cualquier sitio y entro con total libertad con mis hijas y no tengo que estar mirando los cartelitos.

-¿Un restaurante que prohíbe fumar es rentable?
-Todo es rentable si nos concienciamos y nos reeducamos. El subtítulo del libro dice “manual para (re)educar a fumadores obstinados”. Obstinado podríamos sustituirlo por cabezón, o aquel que dice que se pasa la ley por el forro.

-En Madrid hay algunas de esas…
-Sí, y lo peor que puedes encontrar es que los mismos que han puesto la ley en práctica se la salten a la torera o busquen sus rinconcitos. En algún despacho del Congreso se fuma, contrariamente a la ley. Pero lo bueno de todo esto es que hemos recuperado cierto espacio y pienso, sin que esto se tome como una puerta abierta para nada, que la ley también debería haber dejado algún espacio para ellos.

-¿Así cree que los fumadores también deben tener derechos?
-Evidentemente, siempre que sean espacios sólo para ellos, que entren voluntariamente los que quieran fumar, y en los que no se permita la entrada a menores de 18 años. ¿Quién quiere prohibir eso?

-¿Usted no prohibiría el tabaco?
-No, no es mi propósito. He recopilado un montón de anécdotas, algunas bastante divertidas, otras no tanto, para desde el punto de vista de la ironía intentar reírse de lo que estamos haciendo todos, y criticar un poco está sociedad algo enfermiza e hipócrita.

-Con la ley antitabaco ha crecido el número de fumadores que se sienten perseguidos, víctimas, etc. ¿Lo son?
-Un fumador no es jamás una víctima, es un verdugo. Y un verdugo no puede sentirse víctima, es como decir que un terrorista tiene justificación de matar porque no le reconocen los derechos. Hay muchas maneras de negociar, de pactar y de arreglar el mundo sin tener que ir a lo violento o hacerle daño al de al lado. Si convives con alguien que no fuma lo más normal es que te vayas a la terraza, por ejemplo. Si tienes hijos, lo más lógico es que te vayas al bar, a la calle, o te escondas tú. Eres tú el que se tiene que marchar, porque eres el que en realidad estás afectando a los demás. Con ese civismo y manera de articularnos es mucho más fácil. No se trata de que nos toleremos los unos a los otros, sino que nos entendamos, y que cuando veamos que con lo nuestro afectamos a los demás, quitarnos de en medio.

-¿El fin del tabaquismo es una utopía?
-Sí, porque hay mucho dinero detrás, es como decir que se acabarán las guerras. Hay lobbies, hay grandes empresas, la mano que mueve el mundo está ahí detrás. La negatividad, esa parte negra y oscura, es la que mueve el mundo. Gracias a Dios nosotros estamos en un continente más o menos civilizado en el que nos podemos dar una serie de pautas para vivir, pero mira lo que pasa en otros países.

-¿Qué pasa por la cabeza de una persona para acabar escribiendo un libro así, con oda al tabaco incluida?
- Lo que pretendía es darle un tirón de orejas a la gente que conozco, y extendiéndolo a los fumadores que saben de sus perjuicios, y sus prejuicios, que se den cuenta de que cada vez que se encienden un cigarro, pasan cosas. Porque luego hay otro deporte nacional que es el de lanzar la colilla al suelo, el cenicero también está en peligro de extinción.

-¿Qué piensa cuando ve a personas queridas fumando un cigarro?
-Lo lamento porque pienso que el vicio y la enfermedad que va asociada les va acabar afectando.

-Tradúzcame esta frase: “Lo estoy dejando…”
-(Risas). Es otra vez un autoengaño. Es un “sé que está mal, me he dado cuenta de que así no voy a ningún sitio, que estoy en peligro, pero lo hago”. Alguno lo consigue, pero realmente es muy difícil, hay que respetar mucho a la persona fumadora que lo intenta dejar, porque toda la mierda que lleva el tabaco dentro está creada para producir una serie de sensaciones que te hagan necesitarlo. Dejarlo es casi imposible.

-¿Se ha ganado muchos enemigos por intentar bajar los humos a esta sociedad enfermiza?
-Enemigos no lo creo, críticos sí, porque siempre que te expones a la crítica sabes que puede pasar y que no todas las opiniones serán positivas. Supongo que son los que están obstinados y cegados en seguir a la suya.

-¿Fumar tira más que las tetas y las carretas como dice en su libro?
-(Risas). ¡Qué final! Volvemos a lo mismo, no sé si es cuestión de química, que en el tabaco seguro, pero esta adicción puede con todo, hasta el punto de saltarte unas normas mínimas de civismo, que seas intolerante, que te consideres perseguido cuando eres el verdugo, que puedas pasar por encima de la familia, etc. Nos construimos una serie de parámetros que son muy laxos y se van montando y desmontando en función de nuestro interés. La mayoría de fumadores que conozco son muy egoístas y solo piensan en su particular necesidad, vicio o actitud ante el mundo.
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Re: Nuevo libro sobre fumadores

Notapor Edglaf » 29 Nov 2011, 23:43

tito escribió:...sin que esto se tome como una puerta abierta para nada, que la ley también debería haber dejado algún espacio para ellos.

-¿Así cree que los fumadores también deben tener derechos?
-Evidentemente...


Parece interesante el libro. Sin embargo, creo que el autor en todo su discurso podría estar anclado en un error de base. No logro entender por qué habla de los adictos como si constituyesen un colectivo, como individuos cuya identidad se caracteriza por esta enfermedad. Fastidia mucho que a menudo se empiece a hablar de los derechos de los "fumadores" como si se empezase a hablar de los derechos de un acusado cuando es detenido por la por la autoridad. Luego se hace "evidente" que en realidad nos interesa hablar de un sólo derecho: el de fumar en sitios cerrados de uso común, o sea, del derecho a molestar. ¿No hay manera de superar esto?
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Re: Nuevo libro sobre fumadores

Notapor juanf » 30 Nov 2011, 01:55

Es el viejo truco de empaquetar la defensa de los derechos de los individuos, no controlables y que no dan rédito a nadie, en defensa de "colectivos" que pueden ser covenientemente dirigidos, y son muy útiles para cualquier propósito de clientelismo, adoctrinamiento y emborregamiento. Ha funcionado tantas y tantas veces...
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Re: Nuevo libro sobre fumadores

Notapor JoseM » 02 Dic 2011, 14:29

Me parece correcto que alguien escriba de estos temas, y que de su vista personal sobre el tema. Pero no estaría mal que se preocupara de que cuando de información procure documentarse. Cuando refiere las cifras de población ignora que la población menor de 16 años no es incluida de cara a obtener porcentajes. Fuente de información Instituto naccional de estadística en la web http://www.ine.es/jaxi/tabla.do?path=/t ... pcaxis&L=0
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Re: Nuevo libro sobre fumadores

Notapor JC » 02 Dic 2011, 21:38

Exacto, JoseM, el autor parece haber escrito su libro sin informarse todo lo que debiera para no cometer errores de bulto en un tema polémico.

Además de los errores también peca de ser poco comprensible o liarse en algunos puntos:
... Vino la segunda ley, la radical, porque la primera no sirvió para nada y entonces sí que se separó. Había una fórmula muy sencilla, que era, en los lugares de fumadores prohibir la entrada a menores de 18 años. Si pones un restaurante de fumadores y otro de no fumadores, los padres que fuman llevan a sus hijos al de fumadores, y ese es el problema.

¿Qué es lo que se separó? No entiendo a qué se refiere con esta frase. Aunque también podría ser un error de transcripción del periodista.
... Pero lo bueno de todo esto es que hemos recuperado cierto espacio y pienso, sin que esto se tome como una puerta abierta para nada, que la ley también debería haber dejado algún espacio para ellos.

-¿Así cree que los fumadores también deben tener derechos?
-Evidentemente, siempre que sean espacios sólo para ellos, que entren voluntariamente los que quieran fumar, y en los que no se permita la entrada a menores de 18 años. ¿Quién quiere prohibir eso?

¿Sabe que eso ya existe y se llama "clubes privados de fumadores"? Además de todas las terrazas, toda la calle y casi todos los espacios al aire libre.
... Hay muchas maneras de negociar, de pactar y de arreglar el mundo sin tener que ir a lo violento o hacerle daño al de al lado. Si convives con alguien que no fuma lo más normal es que te vayas a la terraza, por ejemplo. Si tienes hijos, lo más lógico es que te vayas al bar, a la calle, o te escondas tú.

¿Cóoomoooo? ¿Al bar? Supongo que habrá sido un lapsus.

Por lo demás, me parece bien que alguien diga las cosas como son, sin necesidad de aderezarlas con estadísticas y argumentos científicos, que las diga como se dice en la calle.
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